sábado, 14 de marzo de 2009

SÉ FELIZ KATHERINE

Fruto de la Ilusión,
UN SER COMO YO
se imagina y desea,
y poder crear en la imaginación,
un ser tan bello, y no sabes qué será
¿será varón, será mujer...?
Ésta eres tú.
LA MÁS BELLA HIJA PROCEADA POR MÍ

Fruto de mi pensamiento,
de mis ilusiones,
esencia de mi cuerpo,
de mi sangre, de mi vida.

Fruto del amor,
eso eres tú,
aunque de un Amor
como dicen
De un amor a ciegas,
que desgarro mi corazón,
en mil pedazos, y
eso por decir lo menos.


Pero Tí.



ACASO NO SABES QUE TU ERES MI VIDA
LA UNICA HIJA QUE TENDRE INCLUSIVE
LA UNICA HIJA QUE ADORO
DESDE ANTES DE NACER



.......
-->
..................................................


COMO MI HIJA QUE ERES
LA UNICA HIJA MIA ERES TU
TENGO TUS FOTOS
DESDE QUE TENIAS TRES MESES
EN MI PARED
PARA VERTE TODOS LOS DIAS
......................................................

--> DICES QUE POR PRIMERA VEZ
VAS A SER SICERA CONMIGO
POR PRIMERA VEZ EN TU VIDA
ESO PARA MI ES BUENA SEÑAL
ES UNA SEÑAL DE MADUREZ TUYA
QUE CADA DIA CRECES.
...........

CÓMO NO ESTAR CONTENTO POR ESO.
SATISFECHO.
ORGULLOSO DE TÍ.
SE HUMILDE
INTELIGENTE
HIJA SÉ FELIZ.
























...............................................................




Tú mi herencia genética,
la prolongación de mi existencia,
y ojalá de mis buenos deseos,
ilusiones, pasiones, sentimientos,
y la culminación de mis pensamientos.

martes, 18 de marzo de 2008

EL ARTE DE AMAR

Arte de amar (Ars Amandi o Ars amatoria) es una obra de Ovidio publicada en el año 8 dC. Consta de tres libros o cantos en dísticos elegíacos en los que facilita una serie de consejos sobre cómo realizar conquistas amorosas.
Los dos primeros libros o cantos se dirigen a los hombres, para la conquista de las mujeres, y el último a las mujeres.
El éxito de la obra fue inmenso. Sin embargo, levantó suspicacias entre el sector más conservador de la sociedad romana, entre ellos al emperador Augusto, protector de Ovidio. De ahí que, debido a las presiones, tuviera que escribir una especie de arreglo, el Remedia amoris (Remedios de amor), aunque el tono de este no fue tan bien acogido como el de su primera obra.
Se dice que su caída en desgracia ante su protector y con ella su destierro fue en gran parte debido a esta exitosa obra.

La muerte de Procris


Piero de Cosimo.
La muerte de Procris.
National Gallery,
Londres.


Ovidio nos cuenta, en boca de Céfalo el fatal accidente que puso fin a la vida de
Procris.

Ella escuchó como su amado alababa la brisa y pensó que se trataba de una
mujer llamada Brisa.

Celosa, le siguió para descubrir a la tal Brisa y él la mató
pensando que era una presa de caza.

(LOS CELOS MATAN SINO VEAN EL CASO DE LA BAILARINA DE SALITRE, DEL GRUPO EXPRESIÓN5)


«Mis alegrías, Foco, son el principio de mis penas;
primero te contaré aquéllas. Me agrada recordar, hijo de Éaco
una época dichosa, nuestros primeros años, cuando yo era feliz
con mi mujer y ella con su marido, como debe ser entre esposos.
Un afecto mutuo y el amor conyugal nos poseía a ambos;
ni ella hubiera preferido el matrimonio con Júpiter a mi amor,
ni había otra que me cautivara, aunque viniese la mismísima
Venus; llamas igual inflamaban nuestros corazones.
»Apenas el sol hería las cumbres con sus primeros rayos,
solía ir yo a cazar a los bosques con espíritu jovial,
y no solían acompañarme sirvientes ni caballos ni perros
de agudo olfato, ni tampoco las nudosas redes de lino;
estaba yo seguro con mi jabalina. Pero cuando mi diestra
estaba ya cansada de abatir fieras, buscaba yo el frescor
de la sombras y la brisa proveniente de los fríos valles.
Acalorado, era esta suave brisa lo que yo buscaba, la brisa
lo que yo esperaba, era ella el descanso de mis fatigas.
“Brisa, ven”, solía yo cantar (¡cómo me acuerdo!),
“deléitame y entra en mi regazo, deliciosa,
y, como sueles, alivia gustosa los ardores que me abrasan”.
Tal vez añadiera yo (así me arrastraba mi destino)
mil requiebros y acostumbrara a decir “tú eres
mi gran deleite, tú me reconfortas y acaricias,
tú haces que ame las selvas y los parajes solitarios,
y que ese aliento tuyo siempre lo aspire mi boca”. Alguien
prestó oídos a estas palabras ambiguas y las malinterpretó;
tomando el nombre tantas veces invocado de “brisa”
por el de una ninfa me cree enamorado de esta ninfa.
»Al punto, este imprudente delator de una culpa supuesta
corre a ver a Procris y entre susurros le cuenta lo oído.
Crédula cosa es el amor; por causa del repentino disgusto
cayó –según me cuentan- desvanecida, y cuando por fin volvió
en sí, se llamó desgraciada y mujer de infausto destino,
se quejó de mi perfidia y, espoleada por una culpa imaginaria,
temió lo inexistente, temió un nombre sin cuerpo, y sufre
la desdichada como si realmente hubiera una rival. Aun así,
muchas veces duda y en su angustia abriga la esperanza
de equivocarse, rehúsa dar crédito al delator, y si ella misma
no lo ve, no está dispuesta a condenar las faltas de su marido.
»Al día siguiente, la luminosa Aurora había ahuyentado la noche;
salgo, voy al bosque y, satisfecho por la caza, me tumbé
en la hierba y dije: “ven brisa, y alivia mi fatiga”
De pronto me pareció oír como gemidos entre mis palabras;
aun así dije: “ven, grata como ninguna”.
Una hoja, al caer, produjo de nuevo un ligero ruido;
yo creí que era una fiera y lancé mi volandera jabalina;
era Procris, que, sujetándose la herida en medio del pecho,
grita: “Ay de mí”. Reconocí la voz de mi fiel esposa,
y corrí hacia su voz desesperado y enloquecido. Moribunda
la encuentro, sus ropas manchadas y salpicadas de sangre,
intentando arrancarse de la herida (¡desgraciado de mí!)
su propio regalo; levanto delicadamente en mis brazos su cuerpo
más querido que el mío, y rasgando su ropa desde el pecho,
vendo su cruel herida y trato de restañar la sangre
y le suplico que no me abandone convertido en criminal
por su muerte. Sin fuerzas y a punto de morir se esforzó
por decir estas pocas palabras: “por nuestros lazos conyugales,
por los dioses celestiales y los ya míos, los infernales,
por el bien que pueda haberte hecho y por el amor que aun
a hora al morir te profeso y es la causa de mi muerte, te ruego,
te suplico, que no permitas que Brisa ocupe mi lugar de esposa”.
»Así dijo, y entonces comprendí que había una confusión
de nombres, y se lo expliqué. ¿Pero de qué servía explicárselo?
Se derrumba, y sus pocas fuerzas huyen con su sangre,
y mientras aún puede mirar, me mira a mí, y en mí
y en mis labios exhala la desdichada su último aliento;
y por la expresión alegre de su rostro parece morir tranquila».


Ovidio, Metamorfosis. Libro VII (795).
Traducción de Antonio Ramírez de Verger y Fernando Navarro Antolín.
Alianza Editorial,
Madrid 1995.

domingo, 2 de diciembre de 2007

¿QUE ES LA POESÍA?

La poesía es la expresión del corazón,del pensamiento, del ser; de los sentimientos, deseos y pasiones,aliento, ánimo, frustracciones, emociones, es la energía expresada en las vibraciones de tu cuerpo.
En esa busqueda de algo,de lo bueno, lo bonito, lo bello, la hermosura en todo lo que deseamos ver de la vida, en la vida, esta el amor, en todo lo que tenemos en nuestro entorno, con todo el deseo de sentir, de vivirlo.
Buscamos en lo más profundo de nuestro ser los sentimientos más lindos, para transmitirlos a las personas que nos importan, eso lo aprendemos en nuestra familia.
La candidez de la belleza, la calidez y dulzura, la miel de la vida, sintomas del bienestar que deseamos tener, buscar y obtener, de otra persona. Juventud, belleza, formas y manifestaciones de humor, y personalidad, son cualidades que buscamos.
Idealizamos la persona que buscamos, esperamos mucho de ella.
Elaboramos una lista de cualidades, y sobre las cualidades que deseamos que tengan esas personas que buscamos en todo sitio, para que comparta con nosotros para toda la vida.
¿Existe esa persona?
Desde luego Yo carezco de todo eso.
Soy la palabra ERROR, personificada en mí.
Soy el error de la vida.




YO ME SUMERJO EN LO QUE DICE OVIDIO

Remedia amoris

Remedia Amoris es un poema de 814 líneas escrito en latín por el poeta romano Ovidio.
En el poema, de carácter estoico, Ovidio ofrece consejos y estrategias para evitar los daños y/o perjuicios que nos pueda producir el amor.
El objetivo del poema es enseñar, en particular a hombres jóvenes, cómo evitar la idealización de las mujeres amadas y procurarle ayuda en caso de que el amor les traiga desesperación y desgracia. Ovidio asegura que los suicidios que son producto de amores desafortunados pueden ser evitados mediante el cumplimiento de sus consejos.